A pocas horas de enfrentar su Cuenta Pública presidencial, José Antonio Kast endureció el tono político en televisión y descartó de plano aplicar impuestos a los “super ricos”. El mandatario aseguró que no dudará en avanzar con la polémica Ley Miscelánea en el Congreso aun si cuenta con el mínimo respaldo, mientras la Moneda se excusa afirmando que su promesa de expulsar a 330 mil migrantes fue solo una “hipérbole”.
Inflexibilidad legislativa y el fantasma de los impuestos
En la víspera del tradicional discurso presidencial ante el Congreso Pleno, el presidente José Antonio Kast utilizó las pantallas de CNN Chile para trazar las líneas rojas de lo que será el debate político del segundo semestre. El centro de la discusión se instaló en la Ley Miscelánea que arranca su tramitación en el Senado. Con un tono pragmático pero tajante, el jefe de Estado advirtió que, aunque su administración aspira a un consenso amplio con las fuerzas políticas, no se detendrá a negociar de forma indefinida: “Si fuera un solo voto, bueno, tenemos que seguir avanzando porque Chile no puede esperar”, sentenció alineándose con el ala más dura de su coalición.
Al ser consultado sobre si cederá terreno en aspectos clave del proyecto original —como la reducción de los años de invariabilidad tributaria para atraer capitales—, Kast optó por blindar la estrategia de su equipo económico y evitó dar respuestas anticipadas bajo el argumento de otorgar “certeza jurídica” a las inversiones. En lo que sí mostró una postura de hierro fue en la negativa rotunda a tramitar cualquier iniciativa que busque elevar la carga impositiva a los patrimonios más altos del país, sepultando las aspiraciones de la oposición al declarar escuetamente que su gobierno no avanzará en esa línea.
¿Qué es la invariabilidad tributaria? Es un incentivo legal que el Estado otorga a grandes inversionistas extranjeros, garantizándoles que las reglas del juego y las tasas de impuestos no cambiarán durante un período determinado de años, protegiendo sus proyectos de los vaivenes políticos locales.
Seguridad y la “metáfora” de las expulsiones
El bloque más sabroso y complejo de la intervención presidencial estuvo dedicado a la crisis de seguridad y control migratorio. Kast aprovechó la vitrina para fustigar la herencia de la administración anterior liderada por Gabriel Boric, acusándola de no cumplir ninguna meta en el combate al narcotráfico, el control de barrios y el crimen organizado. Frente a las críticas por haber mantenido los mismos planes de seguridad que tanto cuestionó cuando era candidato, el mandatario se defendió asegurando que la diferencia radica en que su Ejecutivo sí está cumpliendo los compromisos paso a paso.
Sin embargo, el mandatario tuvo que esquivar los cuestionamientos transversales por el nulo avance en una de sus promesas de campaña más emblemáticas: la expulsión de 330 mil extranjeros en situación irregular. Luego de que el propio palacio de La Moneda justificara la falta de cifras explicando que la promesa era una “metáfora” o una “hipérbole”, Kast insistió en que lograrán que los migrantes ilegales abandonen el país de forma voluntaria u obligatoria, culpando a la gestión anterior por la lentitud de los procesos. En materia penitenciaria, adelantó el diseño de una reforma que busca el aislamiento total de los reos de alta peligrosidad mediante la restricción de visitas —ya sea en megacárceles o recintos menores como La Laguna—, cerrando sus anuncios con la ambiciosa propuesta de fusionar ministerios para reducir el tamaño del aparato estatal.
(Fuente: Biobío)


