Especialistas desmienten que las serpientes autóctonas carezcan de veneno tras reportarse casos clínicos graves en Putaendo como el de Priscila Barría, quien sufrió náuseas y convulsiones. Científicos advierten sobre el riesgo de edema generalizado en especies de cola larga y cola corta, detallando pautas de primeros auxilios.
Casos clínicos en el valle y advertencia científica
El extendido mito popular que afirma que las serpientes presentes en el territorio continental chileno son inofensivas y carecen de veneno fue tajantemente desmentido por la comunidad científica y médica a raíz de recientes casos de envenenamiento reportados en la zona central del país.
Uno de los episodios que encendió las alertas se registró en la comuna de Putaendo, donde una mujer identificada como Priscila Barría fue mordida por un ejemplar de culebra de cola larga (Philodryas chamissonis), presentando a los pocos minutos un cuadro agudo caracterizado por intenso dolor localizado, inflamación progresiva, náuseas y crisis convulsivas. Frente a este escenario, el Dr. Félix A. Urra, especialista en toxinas biológicas, explicó que tanto la culebra de cola larga como la culebra de cola corta (Galvarinus chilensis) poseen secreciones venenosas activas capaces de provocar complicaciones clínicas de cuidado en humanos, aunque con un riesgo de letalidad sustancialmente menor al de víboras tropicales.
Cuadro clínico y pautas de primeros auxilios
El facultativo advirtió que la mordedura de estos reptiles desencadena un edema extendido que compromete la extremidad afectada y que, si no recibe atención médica oportuna, puede evolucionar hacia una necrosis del tejido en el punto exacto de la inoculación. No obstante, dado que los estudios de laboratorio sobre la masa molecular y composición bioquímica de este veneno son aún limitados, la respuesta toxicológica puede variar según la susceptibilidad de cada paciente.
El Dr. Urra aclaró que las serpientes chilenas no muerden espontáneamente, sino como respuesta defensiva extrema al ser manipuladas o pisadas de forma accidental, aconsejando que ante un ataque jamás se aplique un torniquete (lo que agrava el edema y la necrosis muscular), no se intente succionar el veneno con la boca, se lave profusamente con agua y jabón, se retiren pulseras o anillos y se traslade al afectado en reposo a un centro hospitalario.
¿En qué consiste la dentición “Opistoglifa” de las culebras chilenas y cómo actúa su veneno a nivel tisular?
En la herpetología y la toxicología clínica:
- Dentición Opistoglifa: A diferencia de serpientes de colmillos huecos delanteros (proteroglifas o solenoglifas como las cascabeles), las culebras chilenas poseen colmillos inoculadores de veneno situados en la parte posterior del maxilar superior, con un canal exterior por donde escurre la toxina producida en la glándula de Duvernoy. Por ello, para inocular veneno eficazmente requieren morder prolongadamente y “masticar” la piel de la víctima.
- Efecto proteolítico y citotóxico: El veneno de especies como Philodryas chamissonis contiene enzimas proteolíticas, fosfolipasas y metaloproteinasas que degradan la matriz extracelular, destruyendo las paredes de los capilares sanguíneos y los miocitos locales. Esto genera extravasación de plasma (edema doloroso) y trombosis microvascular que corta la irrigación local, causando necrosis dérmica superficial sin generar parálisis neurotóxica respiratoria generalizada.
(Fuente: Biobío)


