El emblemático baladista nacional afirmó en redes sociales que no tiene ningún interés en volver al certamen tras cinco exitosas participaciones. En su declaración cuestionó la falta de sintonía con los organizadores, la politización del espectáculo y las lógicas internas de la industria.
Un quiebre categórico con la organización del certamen
El ambiente del espectáculo nacional registró un fuerte remezón tras las declaraciones emitidas por el cantante y compositor chileno Juan Antonio Labra. A través de una extensa publicación difundida en sus plataformas digitales, el artista de vasta trayectoria descartó de plano cualquier opción de regresar al escenario de la Quinta Vergara, respondiendo a las constantes consultas del público sobre un eventual retorno al Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar.
Labra señaló que no existe sintonía con la productora Bizarro —entidad a cargo de la producción y parrilla artística del evento—, recordando desacuerdos y reuniones inconclusas del pasado con sus directivos para la realización de conciertos. Asimismo, apuntó a divergencias de carácter personal e ideológico con la producción y enfatizó que debió autofinanciar sus presentaciones en recintos capitalinos para sostener su carrera independiente.
Críticas a la gestión comunal y defensa de su trayectoria
El intérprete extendió sus cuestionamientos hacia la administración de la alcaldesa de Viña del Mar, Macarena Ripamonti. En su escrito sostuvo que no tiene cabida en el festival bajo la actual gestión, manifestando su rechazo hacia la politización del arte y asegurando que no cuenta con influencias ni redes de favores en el medio. Del mismo modo, agregó que no busca el respaldo de sectores específicos de la diversidad sexual ni la validación de la industria tradicional.
El cantante concluyó remarcando que sus cinco actuaciones previas en el certamen viñamarino fueron exitosas y constituyen una etapa cerrada en su vida profesional. Afirmó sentirse satisfecho con el cariño de su público y con el desarrollo de una vida alejada de las presiones mediáticas, cerrando de manera terminante la puerta al certamen de la Ciudad Jardín.
¿Cómo opera la licitación del Festival de Viña del Mar y la conformación de la parrilla artística?
En la gestión de eventos públicos y el derecho municipal chileno, el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar se adjudica mediante una licitación pública regida por bases administrativas elaboradas por la municipalidad. El consorcio o canal concesionario ganador suele aliarse con una productora de espectáculos masivos especializada (como Bizarro Live Entertainment) para el diseño, contratación y logística de la parrilla musical y del humor. Dicha comisión organizadora evalúa factores de rentabilidad comercial, alcance en audiencias juveniles, reproducciones en plataformas digitales y viabilidad presupuestaria, quedando la programación final sujeta a la aprobación formal de la comisión municipal del festival presidida por la alcaldía.
(Fuente: Biobío)



