Ronald Olivares protagoniza un nuevo lío tras dejar plantada a la alcaldesa y a sus compañeros en la toma de muestras capilares. El edil, que arriesga la destitución en el Tribunal Electoral tras reconocer que inventó su rapto para quedarse consumiendo en un ruco, fue el único que no entregó su cabello.
Un sillón vacío en la mañana de muestras
Hay teleseries políticas que suman y siguen, y en San Felipe la pauta la lidera cómodamente el concejal Ronald Olivares. Las oficinas municipales se transformaron en un hervidero de comentarios luego de que se llevara a cabo el esperado y acordado test capilar de drogas para todas las autoridades de la comuna, una medida impulsada internamente para colgarle carteles de transparencia al municipio. La cita transcurría de lo más normal con la asistencia de la alcaldesa y los demás miembros del concejo, pero las miradas se desviaron hacia un sillón que se quedó completamente vacío: Olivares fue el único edil de toda la plantilla que decidió no asomar la nariz ni entregar sus muestras de cabello.
La andanza del concejal Lillo transparentando la falta de su colega cayó de la peor manera en la mesa local, sobre todo considerando la pesada mochila de antecedentes que arrastra Olivares. Hace un tiempo, el edil encendió las alarmas de las policías acusando que había sido víctima de un violento secuestro mientras realizaba una capacitación laboral en Viña del Mar. Tras los peritajes y el cruce de datos, el propio Olivares tuvo que dar pie atrás, confesar que todo era una tremenda farsa e inventó el cuento del rapto simplemente para quedarse escondido consumiendo alcohol y sustancias ilícitas dentro de un ruco de la zona.
El laberinto del Tribunal Electoral
La audaz finta al examen capilar llegó justo en el peor momento procesal para el edil, ya que actualmente se tramita una dura solicitud de destitución en su contra ante el Tribunal Electoral Regional (TER) de Valparaíso por faltas graves a la probidad, impulsada por sus propios compañeros de concejo. Lo más llamativo e irónico del enredo es que, en sus escritos de defensa ante los jueces electorales, fue el mismísimo Olivares quien había solicitado formalmente que se le realizara un examen de drogas en el Instituto Médico Legal bajo resguardo del tribunal para limpiar su imagen.
El desplante del concejal generó inmediatas reacciones en el mundo político; el presidente de la Asociación de Municipalidades recordó que la desobediencia a estos controles viales e internos instala mantos de duda muy feos sobre el comportamiento de las jefaturas comunales, mientras el TER sigue revisando los papeles del caso para dictar una sentencia definitiva sobre si Olivares sigue o no sentado en su puesto.
¿Por qué el test de drogas capilar es mucho más efectivo y riguroso que un examen de orina tradicional?
En el ámbito de la medicina forense y el control de transparencia de las instituciones, el test capilar (de cabello) posee una ventaja científica superlativa conocida como la “ventana de detección a largo plazo”. Mientras un examen de orina común o una muestra de sangre solo logran detectar si una persona consumió drogas en las últimas 48 o 72 horas, el test capilar analiza los residuos de sustancias que quedan atrapados químicamente dentro de la queratina del pelo a medida que este crece. Esto permite a los laboratorios forenses levantar un registro fidedigno e infalible de los hábitos de consumo de los últimos tres a seis meses, impidiendo que el examinado falsee los resultados viales dejando de consumir sustancias solo un par de días antes de la muestra.
(Fuente: Biobío)


