El galán uruguayo nacionalizado chileno dejó de existir este 3 de julio a la edad de 71 años, enlutando al mundo de las artes dramáticas nacionales. Dejó atrás su profesión original de médico para radicarse definitivamente en nuestro país, donde construyó un lazo indestructible con la audiencia televisiva que lo encumbró como un ícono de las teleseries.
De las aulas de medicina al pizarrón dramático
La escena artística chilena, la bohemia y los pasillos de las áreas dramáticas de la televisión se vistieron de un profundo y riguroso luto tras confirmarse el fallecimiento de uno de sus rostros más queridos, seductores y transversales. Fernando Walter Kliche Hermida, nacido en Montevideo el 8 de octubre de 1954, falleció este viernes 3 de julio de 2026 a los 71 años de edad, cerrando una historia de arraigo profundo y amor incondicional por Chile. Aunque originalmente se formó en las aulas universitarias de su país natal logrando graduarse con éxito como médico veterinario, el destino de Kliche dio un vuelco definitivo a los 25 años de edad cuando decidió cruzar la cordillera para radicarse en Santiago, alentado por el arrollador éxito que su padre, el también mítico actor Walter Kliche, estaba cosechando gracias al fenómeno de sintonía de la teleserie La Madrastra.
Fue en las tierras chilenas donde su fisonomía de galán y su innato carisma fueron descubiertos por los directores de televisión, debutando oficialmente en las pantallas en 1981 con los elencos de Canal 13. Kliche se transformó rápidamente en un rostro fundamental y exclusivo de la señal de Inés Matte Urrejola, dándole vida a personajes icónicos que marcaron la era dorada de las teleseries de las décadas de los ochenta y noventa. Su consagración actoral y popular absoluta llegó tras protagonizar memorables producciones de alta fidelidad bailable y dramática como Marrón Glacé y Champaña, o su aplaudido rol como Pedro Balmaceda en la exitosa telenovela Provócame, forjando un lazo indestructible con las familias chilenas. Su nutrida vida personal también echó raíces profundas en el territorio nacional, siendo padre de siete hijos chilenos nacidos de sus diversas y conocidas uniones sentimentales con destacadas profesionales y actrices del medio local, como su último matrimonio con Francisca Reiss o su recordada relación con Bárbara Ackermann, blindando siempre su carrera con la simpatía de los cerros y barrios del país que lo adoptó para siempre.
¿Cómo influyó el fenómeno socio-cultural de las “Teleseries de las 20:00 horas” en la identidad diaria de la sociedad chilena de finales del siglo XX?
En la sociología de los medios y las ciencias de la comunicación, las producciones dramáticas del bloque de las 20:00 horas en Chile (donde Fernando Kliche se alzó como figura estelar) operaron como un crucial y masivo elemento de cohesión sociocultural y construcción de identidad de masas. En una época previa al auge del internet compulsivo y las plataformas de transmisión en vivo, la teleserie diaria congregaba de forma transversal a las familias frente al televisor, paralizando el radio urbano vial en sus capítulos de cierre. Estas narrativas no solo entretenían, sino que instalaban en el debate público temas de la cotidianidad barrial, modismos idiomáticos, tendencias de vestuario y bandas sonoras, transformando a los actores extranjeros que echaban raíces en el país en auténticos patrimonios de la memoria histórica y afectiva de Chile.
(Fuente: Biobío)


