El tranquilo entorno turístico de la Cuesta La Dormida se transformó en el escenario de un sangriento crimen de sangre. Un hombre fue acribillado a balazos al interior de un conocido complejo de cabañas, movilizando un amplio operativo de Carabineros y la Brigada de Homicidios para intentar descifrar la identidad de la víctima y el paradero de los atacantes.
Plomos entre la naturaleza
La tarde del lunes transcurría con total normalidad para los residentes y visitantes del sector alto de Olmué, un rincón de la Región de Valparaíso caracterizado por su desconexión y naturaleza. Sin embargo, la calma se quebró de golpe al interior del complejo “Cabañas Monteverde”, ubicado en las inmediaciones de la estratégica Cuesta La Dormida. Un violento estallido de proyectiles balísticos alertó a quienes se encontraban en el recinto, donde un hombre —cuya identidad aún se mantiene bajo estricta reserva técnica— fue atacado de manera directa con un arma de fuego. La gravedad de las heridas causadas por los impactos no dio margen de acción, confirmándose su fallecimiento en el mismo lugar del atentado.
La balacera gatilló una denuncia urgente que movilizó a los primeros contingentes de Carabineros de la zona. Al constatar el deceso, el personal policial procedió a acordonar y aislar de inmediato la escena del crimen con el fin de resguardar la valiosa evidencia balística y biológica dispersa en el suelo. Por orden del Ministerio Público, la investigación penal quedó en manos de los equipos especializados de la Brigada de Homicidios (BH) de la Policía de Investigaciones. Los detectives forenses se encuentran en una etapa inicial de empadronamiento de testigos y revisión de cámaras de seguridad para determinar si el homicidio responde a un ajuste de cuentas o a una encerrona en la vía turística.
¿Cómo opera el resguardo del “sitio del suceso” en una investigación de homicidio?
El sitio del suceso es el espacio físico donde se ha perpetrado un hecho delictivo o donde existen evidencias asociadas a un crimen. Su resguardo legal es la primera y más crítica obligación de las policías. Consiste en congelar y delimitar el perímetro para evitar la alteración, contaminación o destrucción de las pruebas (huellas dactilares, casquillos de bala, trazas de ADN o manchas de sangre). Si el sitio del suceso no se protege de forma rigurosa y se permite el ingreso de personas ajenas, la cadena de custodia se rompe, lo que puede invalidar la legalidad de las pruebas ante un futuro juicio oral y propiciar la impunidad de los autores.
(Fuente: Biobío)


