Lunes, Noviembre 2, 2026
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La trágica muerte de dos hinchas, Carlos Alberto Bernal Riveros y Esteban Duarte Arancibia, a manos de tres barristas de Santiago Wanderers.

Tras un juicio, los responsables fueron condenados a cadena perpetua calificada por dos homicidios calificados y lesiones graves, debiendo cumplir al menos 40 años de cárcel antes de cualquier beneficio.

18:00 horas del 23 de octubre de 2022

“El Shuki” envía audios al grupo de WhatsApp “Los Panza”. Profiere que está con el Loco Jean, que ambos están armados con cuchillos y que están esperando a hinchas de Colo-Colo para “repartir puñaladas”.

El Shuki (26) es Alexis Abraham Ramírez Gutiérrez. Esa tarde primaveral tenía un solo objetivo: evitar a toda costa que hinchas de la escuadra alba celebraran en Valparaíso el título que Colo-Colo obtuvo ese día a más de 400 kilómetros de distancia, en Coquimbo. El Shuki veía a su puerto y especialmente al Parque Italia como tierra de Los Panzers. Es decir, un feudo que les pertenecía a los barrabravas del Santiago Wanderers. Así, no tuvo mejor idea que montar una cacería. ¿El objetivo? Cualquier hincha de Colo-Colo que osara festejar la estrella 33.

Para lograr su cometido se acompañó del Loco Jean, es decir, Jean Pierre Alex Alexis Campaña Alcaíno (26); y de Guillermo Andrés Astudillo Donoso (23). Tanto el Shuki como el primero de sus socios correspondían a la facción de Los Panza, un subgrupo de Los Panzer, con centro de operaciones en el Cerro Merced.

En menos de tres horas, el piño dejó un reguero de sangre: asesinaron a dos personas y otra quedó herida gravemente. No hubo provocación previa ni enfrentamientos: el único problema fue que flameaban las banderas un equipo diferente.

19:30 horas

Cinco fanáticos de Colo-Colo regresaban a su hogar luego de estar un rato en el Parque Italia, en el marco de las celebraciones por el reciente título del club de sus amores. Se trasladaban a pie por la avenida Pedro Montt. Iban hacia Plaza La Victoria para tomar locomoción. Según la indagatoria, habían llegado a las 17:30 horas al lugar.

El grupo estaba compuesto por tres adultos y dos menores de edad. Patricio Andrés Moya Bernal, Carlos Alberto Bernal y Kevin Alexander Bernal Riveros eran los mayores de 18 años. Los acompañaban el hijo de Carlos, de 14 años, y un niño de 12, amigo de este último.

Todos estaban vestidos con la indumentaria de Colo-Colo y llevaban consigo otros elementos. Carlos portaba una bandera de la escuadra alba amarrada al cuello. La llevaba puesta como una especie de capa. Su hijo también tenía una bandera, que sujetaba mediante un tubo de PVC.

En ese trayecto —según establece la condena a la que accedió esta Unidad de Investigación— escucharon un grito que poco a poco adquiría mayor nitidez:

—Somos de los Panzers, aquí no se celebra a Colo-Colo, los vamos a matar.

Eran tres sujetos: Ramírez (Shuki), Campaña (Loco Jean) y Astudillo.

Se acercaron de manera estratégica a los hinchas del “popular” y les bloquearon el paso hacia todas las direcciones. “El Shuki”, quien llevaba un cuchillo en su mano, adelantó al grupo de hinchas, se dio vuelta de manera repentina y obstruyó la huida hacia adelante. Astudillo hizo lo propio hacia la izquierda, para que la víctima no escapara a la galería Tres Palacios o a los demás negocios de la cuadra. La idea era forzarlos hacia la derecha, donde se encontraba la calzada.

Por su parte, Loco Jean se aproximó a Carlos por atrás y jaló con ambas manos la bandera que llevaba amarrada al cuello. Según la fiscalía, la fuerza ejercida le provocó caer al suelo de manera inmediata. Sus familiares, de manera instintiva, atinaron a huir despavoridos para salvar sus vidas. Carlos quedó completamente indefenso.

Una vez en el suelo, Ramírez se abalanzó sobre él y lo apuñaló sin piedad en cuatro ocasiones. Sin ninguna provocación previa.

Luego persiguieron a los demás miembros de la familia. Lograron acorralar a su segunda víctima, Patricio Moya, el mayor del clan familiar. Su primo Kevin intentó defenderlo con un palo de escoba que encontró botado. De poco sirvió. El objeto se quebró al impactar con el cuerpo de Shuki. De esta manera, Ramírez le propinó dos puñaladas a Moya, una en la espalda y otra en la zona posterior de la cabeza.

Según consta en el expediente judicial, el ataque le causó cortes de gravedad. El primero, de 12 centímetros, en nuca y cabeza, y el segundo —en la zona de la espalda— de ocho centímetros. Patricio sobrevivió, pero el trauma y las heridas provocadas por el brutal ataque cambiaron completamente su estilo de vida. Sufrió un accidente cardiovascular que le causó una pérdida temporal del habla y estuvo imposibilitado de volver a trabajar por seis meses debido a secuelas físicas.

Carlos Bernal no corrió con la misma suerte. Las heridas cortopunzantes le causaron tres lesiones de gravedad. Una en su pulmón izquierdo, otra en el lóbulo inferior del pulmón y una de 10,5 centímetros en su hígado. Murió en el Hospital Carlos Van Buren horas después del ataque, debido a un shock hemorrágico agudo.

(Fuente: Biobío)

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