Coincidiendo de forma exacta con la conmemoración de su aniversario nacional este 30 de junio, la institución rememoró los trágicos incendios que dieron origen a sus primeras compañías. Nacidos desde la organización vecinal en Valparaíso y Santiago, los “caballeros del fuego” operan hoy bajo una estructura unificada que coordina a más de 300 cuerpos autónomos en todo el país.

Un polvorín en la Cruz de Reyes

La historia del voluntariado más respetado del territorio nacional se cinceló bajo el calor de la tragedia y la resiliencia urbana en las calles del principal puerto chileno. Hacia la medianoche del 15 de diciembre de 1850, una densa columna de humo y fuego brotó desde las dependencias de una cigarrería ubicada en la transitada calle Cruz de Reyes de Valparaíso. Ante la total ausencia de un servicio público de extinción, el siniestro se propagó con violencia implacable hacia los rancheríos y bodegas de almacenamiento colindantes. El propio intendente de la época, el almirante Manuel Blanco Encalada, lideró de forma ruda los trabajos civiles de salvamento en medio del pánico de la población, sumándose al combate las tripulaciones armadas de dos buques de guerra extranjeros, uno francés y otro inglés, que se encontraban a la gira en la bahía. El fuego logró ser sofocado tras desgastantes horas de combate, pero las marcas del desastre gatillaron una reacción inmediata en la prensa local.

Al día siguiente de la catástrofe, las páginas del diario El Mercurio de Valparaíso publicaron una célebre proclama que advertía la “necesidad de organizar de antemano el trabajo de los incendios”. El llamado de alerta caló hondo en un grupo de connotados y solventes vecinos, quienes tras conformar rigurosas comisiones de financiamiento y organización publicaron un masivo aviso para congregar a los suscritos en las dependencias del Teatro de La Victoria. Con el decidido y firme apoyo de las autoridades de la zona, el primer Cuerpo de Bomberos de Chile comenzó a operar oficialmente el 30 de junio de 1851 estructurado sobre la base de cuatro compañías fundacionales, hito cronológico que fijó para siempre el Día Nacional del Bombero en el calendario patrio.

Las marcas de la Iglesia de la Compañía

Si el nacimiento porteño respondió a una necesidad logística de resguardo comercial, la consolidación del voluntariado en la capital chilena se forjó con la huella del dolor más profundo. Al atardecer del martes 8 de diciembre de 1863, mientras se desarrollaba la clausura de la festividad religiosa del “Mes de María”, un devastador y repentino incendio consumió por completo los antiguos muros de la Iglesia de la Compañía de Jesús en Santiago. En escasamente una hora, las llamas dejaron el templo jesuita reducido a cenizas y cobraron la vida de cerca de dos mil personas, principalmente mujeres y niños, en una de las peores tragedias de la historia moderna del continente. El impacto civil de la desgracia impulsó de urgencia la fundación del Cuerpo de Bomberos de Santiago, emulándose la iniciativa de forma masiva en provincias interiores, surgiendo un total de 38 nuevos cuerpos financiados de forma aristocrática antes del término del siglo XIX.

La evolución socioeconómica del siglo XX trajo consigo profundas transformaciones en la composición y el financiamiento de los cuarteles. Entre las décadas de 1930 y 1970 surgieron 177 nuevos cuerpos, pero sus filas ya no estaban integradas por familias de la alta riqueza industrial, sino por hombres provenientes de la naciente clase media trabajadora. Ante la asfixiante falta de carros modernos, herramientas de protección y la consiguiente desmotivación de las filas, el entonces superintendente del Cuerpo de Bomberos de Santiago, Guillermo Morales Beltrami, lideró en 1968 una cruzada política para gestar una estructura de representación nacional unificada. El esfuerzo corporativo se materializó el 30 de junio de 1970 con el nacimiento de la Junta Coordinadora, actualmente la Junta Nacional de Bomberos de Chile, organismo que hoy alberga y brinda cobertura técnica a 313 Cuerpos de Bomberos autónomos en todo el territorio de la república.

¿Cómo opera el Sistema Nacional de Operaciones (SNO) ante emergencias de gran escala en Chile?

El Sistema Nacional de Operaciones (SNO), creado formalmente por mandato de la Ley Marco de Bomberos N° 20.564, es el brazo operativo y técnico dependiente de la Junta Nacional encargado de coordinar, estandarizar y movilizar los recursos de la institución cuando las capacidades locales o regionales son sobrepasadas por un desastre. El SNO regula los Grupos de Trabajo Operacional (GTO), células encargadas de acreditar científicamente bajo protocolos internacionales a los equipos especialistas del país en cinco áreas críticas de salvamento público: búsqueda y rescate urbano (USAR), incendios forestales de interfase, rescate subacuático, rescate agreste en montaña y control de incidentes con materiales peligrosos (Hazmat), garantizando una respuesta logística eficiente y sin improvisaciones en vivo.

(Fuente: Biobío)