Dos operarios de la empresa Cosemar resultaron afectados con lesiones leves e intoxicación por inhalación de gases mientras retiraban residuos en calle Tres con San Agustín. Personal de Labocar quedó a cargo de los peritajes balísticos para determinar la procedencia del artefacto, el cual no presentaba marcas institucionales ni número de serie visible.
Activación involuntaria durante labores de recolección
Una riesgosa emergencia química y de orden público se registró alrededor de las 08:20 horas de este viernes en el sector urbano de Concón. Mientras una cuadrilla de la empresa Cosemar realizaba faenas regulares de retiro de desechos domiciliarios desde una batea metálica emplazada en la intersección de calle Tres con pasaje San Agustín, los auxiliares detectaron un artefacto metálico semienterrado entre restos de basura acumulados en la parte exterior del contenedor.
De acuerdo con los antecedentes policiales, uno de los peonetas manipuló el elemento sin advertir su naturaleza, provocando la percusión accidental del mecanismo iniciador y la posterior expulsión descontrolada de humo lacrimógeno en el lugar. A causa del estallido térmico, el trabajador sufrió una herida contuso-erosiva de carácter leve en su mano derecha, mientras que su compañero de labores resultó con un cuadro agudo de intoxicación por vía aérea tras inhalar directamente el compuesto químico irritante.
Despliegue pericial e indagatoria sobre el origen del elemento
El subcomisario de los servicios de la Cuarta Comisaría de Concón, capitán Danilo Muñoz Ordóñez, explicó que voluntarios de Bomberos y patrullas de Carabineros concurrieron al cuadrante para asegurar el perímetro, descartando el acopio de más munición o elementos detonantes en el entorno. El viento costero facilitó la ventilación y dispersión progresiva de la nube tóxica por las arterias aledañas.
Efectivos de la Sección de Investigación Policial (SIP) fijaron fotográficamente la evidencia y levantaron los restos del dispositivo, disponiéndose su traslado inmediato a los laboratorios del Laboratorio de Criminalística de Carabineros (Labocar). Los peritos balísticos concentrarán las pesquisas en descifrar el lote de fabricación y trazabilidad del elemento químico, dado que su superficie exterior presentaba un avanzado desgaste por corrosión y carecía de números de serie o distintivos legibles que acrediten su pertenencia original a alguna rama de las Fuerzas Armadas o de Orden.
¿En qué consiste el principio activo de una “granada lacrimógena” y qué riesgos mecánicos conlleva su activación no controlada?
En el equipamiento antidisturbios estándar, las granadas fumígenas utilizan como principio activo el compuesto químico clorobenzilidenomalononitrilo (gas CS) o cloroacetofenona (CN). El mecanismo se activa mediante una espoleta que detona una cápsula pirotécnica interna, alcanzando temperaturas superiores a los 300°C para calcinar y vaporizar el agente irritante en micropartículas aéreas. Al entrar en contacto con mucosas oculares y respiratorias, provoca blefaroespasmo involuntario, sensación de asfixia y quemaduras químicas. Si el artefacto es manipulado directamente con las manos durante la percusión, la combustión deflagrante de la carga pirotécnica genera una expansión térmica inmediata capaz de provocar quemaduras dérmicas de segundo grado y desprendimiento de esquirlas metálicas.
(Fuente: Biobío)


