Sábado, Agosto 29, 2026
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Ráfagas en la noche: La reconstrucción del feroz ataque armado en Rodelillo.

Un brutal tiroteo perpetrado desde un automóvil en movimiento sacudió al sector, dejando a una joven de 19 años fallecida y a otras ocho personas heridas, tres de ellas en estado crítico. El recrudecimiento de la violencia urbana obligó al Hospital Carlos Van Buren a desplegar un plan de contingencia inmediato para absorber la llegada simultánea de múltiples pacientes en extrema gravedad.

Veinte disparos en pasaje María Labrín

Las manecillas del reloj marcaban exactamente las 22:28 horas del miércoles cuando la violencia criminal interrumpió la rutina de los habitantes del Conjunto Santa Teresa. De acuerdo con los registros de las cámaras de seguridad periciados por los equipos investigativos de la Brigada de Homicidios de la PDI y la Fiscalía, un grupo de personas se encontraba reunido en las inmediaciones de la avenida Rodelillo con el pasaje María Labrín. En ese instante, un vehículo apareció de forma imprevista circulando por el sector y, sin detener por completo su marcha, sus ocupantes abrieron fuego de manera indiscriminada contra la multitud que estaba en la vía pública. Fueron cerca de una veintena de impactos balísticos percutados en un lapso de escasos segundos antes de que los pistoleros escaparan a toda velocidad.

El letal ataque cobró la vida de una joven chilena de 19 años, identificada en redes sociales como Ninoska, quien no registraba antecedentes policiales de ningún tipo. La mujer sufrió un grave impacto a nivel torácico y, pese a ser trasladada rápidamente por vecinos hasta las dependencias del Hospital Carlos Van Buren, ingresó a la Unidad de Emergencias en paro cardiorrespiratorio y bajo un severo shock hemorrágico. Médicos del recinto detallaron que la gravedad del daño en sus grandes vasos sanguíneos hizo estériles las intensas maniobras de reanimación, confirmándose su deceso pocos minutos después.

El crítico parte médico de los sobrevivientes

La magnitud del atentado generó una emergencia de proporciones al interior del principal centro asistencial porteño, el cual recibió a un total de nueve pacientes vinculados directamente a la balacera. El director subrogante del hospital, Simón Rojas, y el jefe de la Unidad de Emergencia Adultos, doctor Osvaldo Garay, entregaron un crudo diagnóstico de los sobrevivientes, confirmando que tres personas permanecen en riesgo vital inminente.

La paciente de mayor complejidad técnica es una mujer de 20 años que recibió un proyectil que ingresó por la zona superior del cuello y salió por su mandíbula, lo que interrumpió el flujo de sangre hacia el cerebro provocándole un severo compromiso neurológico. A ella se suma un hombre de 54 años con compromiso pulmonar, acumulación de aire y sangre en el tórax, y una lesión en la médula espinal a nivel dorsal producto de un impacto en la espalda. El tercer paciente crítico debió ser sometido a una intervención quirúrgica de urgencia en la cual los cirujanos le extrajeron parte del intestino delgado, repararon daños en el colon y controlaron múltiples hemorragias abdominales internas.

El resto de las víctimas ingresadas incluye a un adulto mayor de 73 años y a un hombre de 31 años, ambos con impactos en sus extremidades y graves fracturas óseas que requirieron procedimientos traumatológicos de estabilización. Asimismo, otras dos personas resultaron con severas heridas maxilofaciales en el rostro y la mandíbula, quedando bajo estricta vigilancia médica tras pasar por pabellón para cirugías de limpieza. Ante el masivo arribo de heridos —muchos de ellos trasladados casi al mismo tiempo por familiares en vehículos particulares—, el hospital tuvo que reorganizar sus flujos de urgencia y habilitar boxes adicionales de reanimación, logrando dar cobertura a la catástrofe sin la necesidad de convocar personal médico fuera de turno.

¿Qué es un shock hemorrágico y cómo compromete la supervivencia de un paciente crítico?

El shock hemorrágico es un estado clínico crítico de emergencia médica que ocurre cuando el cuerpo pierde de manera rápida e imprevista una cantidad masiva de sangre (aproximadamente más del 30% del volumen total). Esta pérdida severa de flujo sanguíneo provoca que el corazón sea incapaz de bombear suficiente sangre al resto del organismo, gatillando una caída drástica de la presión arterial y privando a los órganos vitales y tejidos del oxígeno necesario para funcionar. Si no se controlan las hemorragias internas de forma inmediata mediante cirugía de urgencia y transfusiones masivas, el cuadro progresa rápidamente hacia una falla orgánica múltiple y un paro cardiorrespiratorio irreversible.

(Fuente: Biobío)

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