Un automóvil que se desplazaba a alta velocidad se volcó e ingresó al concurrido recinto comercial en el sector de Achupallas. El conductor del vehículo fue detenido por Carabineros tras el siniestro, mientras las unidades de emergencia confirman que la cifra definitiva de fallecidos se elevó a seis personas.
Un siniestro de alto impacto en una jornada comunitaria
La tranquilidad habitual de las primeras horas del domingo se vio abruptamente interrumpida en el sector alto de Viña del Mar por uno de los siniestros viales más graves documentados en el último tiempo en la comuna. Alrededor de las 08:38 de la mañana, un vehículo de tipo SUV color blanco que circulaba a una velocidad excesiva por la avenida 24 Norte perdió por completo el control al aproximarse al perímetro de la feria Caupolicán, un tradicional y masivo punto de abastecimiento que reúne habitualmente a más de mil puestos comerciales en el sector de Achupallas.
De acuerdo con las informaciones preliminares provistas por las autoridades en el sitio del suceso, el automóvil experimentó un violento volcamiento, ingresando de manera incontrolable hacia las instalaciones de la feria y atropellando a su paso a múltiples personas que iniciaban sus actividades de compra y venta. Aunque inicialmente las actas policiales daban cuenta de cuatro fallecidos, las evaluaciones de los servicios médicos de urgencia ratificaron que la cifra final de víctimas fatales se elevó trágicamente a seis personas, un saldo que ha causado profunda consternación en toda la provincia costera.
Coordinación de emergencia y resguardo del sitio del suceso
El impacto del automóvil fue detenido finalmente al colisionar contra la estructura de un paradero de transporte público. El conductor del móvil, quien vestía una parka color naranja, fue interceptado de manera inmediata por los propios locatarios y transeúntes, debiendo intervenir el personal de Carabineros para concretar su detención formal de forma segura y evitar agresiones físicas por parte de la multitud enardecida ante la magnitud de la tragedia.
El siniestro movilizó un amplio contingente de voluntarios del Cuerpo de Bomberos, ambulancias del SAMU y personal de Seguridad Pública, quienes desplegaron maniobras prioritarias para el rescate y estabilización de los lesionados. Un total de siete heridos —incluyendo a dos lactantes— fueron trasladados de urgencia hacia las dependencias del Hospital Gustavo Fricke. El coronel de Carabineros, Jorge Guaita, precisó que tras las primeras atenciones forenses se constató que los lesionados se encuentran fuera de riesgo vital y con diagnósticos leves.
El delegado presidencial regional, Manuel Millones, acudió al sector para coordinar las medidas de apoyo institucionales, apuntando que el desastre pudo poseer dimensiones macroeconómicas y humanitarias aún peores si el volcamiento hubiese ocurrido entre las diez de la mañana y el mediodía, horario que concentra el mayor flujo demográfico de clientes residenciales viales. Las unidades de la SIAT de Carabineros mantienen el tránsito restringido en el cuadrante vial lineal para ejecutar los peritajes científicos que permitan esclarecer las responsabilidades basales de este lamentable acontecimiento, el cual ensombrece los planes de mejoramiento estructural e infraestructura de seguridad que el municipio y los locatarios habían iniciado recientemente en el recinto ferial.
¿Cómo opera el protocolo de “Triage” médico ante un accidente vial con múltiples víctimas y lesionados en la vía pública?
En el ámbito de la medicina de urgencia y la gestión de catástrofes, ante un siniestro de alto impacto con múltiples afectados (denominado técnicamente como Incidente con Múltiples Víctimas o IMV), el personal del SAMU aplica de manera forense el protocolo de Triage. Este es un método de clasificación selectiva y científica que evalúa de forma hiperprecisa los parámetros vitales de cada lesionado —respiración, perfusión y estado neurológico— en escasos segundos. El sistema categoriza a los pacientes mediante un código de colores universal: el color rojo identifica a quienes requieren atención prioritaria e inmediata por riesgo vital inminente; el amarillo para casos urgentes pero estables; el verde para lesionados leves que pueden esperar; y el negro para las personas fallecidas o con lesiones incompatibles con la vida. Este estándar técnico optimiza los recursos de ambulancias y asegura un traslado lineal eficiente hacia los centros hospitalarios de alta fidelidad.
(Fuente: Biobío)


