Una tensa manifestación de apoderados y profesores ante la Seremi de Educación de Valparaíso evidenció la profunda crisis de un histórico plantel que ya perdió su reconocimiento oficial para 2027. La comunidad educativa denuncia que el colegio fue vendido a espaldas de todos a una inmobiliaria y que los fondos actuales solo garantizan sueldos hasta agosto.
Una movilización por la supervivencia escolar
Las afueras de la Secretaría Regional Ministerial de Educación en Valparaíso se transformaron en el reflejo del miedo y la incertidumbre que azotan a cientos de familias viñamarinas. Una masiva comitiva integrada por trabajadores, estudiantes y apoderados del Colegio María Auxiliadora se apostó en el lugar para exigir de urgencia respuestas claras sobre el futuro de su comunidad. Sin embargo, la esperada reunión de los dirigentes con las autoridades regionales terminó con un balde de agua fría: no se logró ningún tipo de acuerdo que permita inyectar recursos públicos o trazar un plan de salvataje inmediato para el establecimiento.
La gravedad del panorama administrativo es crítica, arrastrando una serie de severas dificultades financieras que amenazan con interrumpir el normal desarrollo del año escolar en curso. Pero el verdadero golpe de gracia ya fue decretado por el Estado, confirmándose que el plantel perdió su reconocimiento oficial con miras a la temporada 2027. La presidenta del sindicato de trabajadores detalló con angustia que la comunidad se encuentra devastada frente a un escenario donde, según las proyecciones del propio administrador provisional, no existe ninguna estabilidad contractual ni operativa más allá del próximo mes de agosto.
El misterio de la venta inmobiliaria
La dirigencia gremial apuntó sus dardos directamente contra los hombros de la antigua administración, responsabilizándola por completo de la quiebra y la asfixia del recinto de la ciudad jardín. La acusación de los trabajadores destapó que el millonario terreno físico de la escuela fue vendido de forma silenciosa a una firma inmobiliaria, abriendo una gigantesca interrogante sobre el paradero de los recursos generados por una transacción comercial de tan alta escala. Según los denunciantes, jamás existieron respuestas claras ni auditorías internas que transparentaran el destino de la millonaria caja.
El temor de los profesores es que el colapso financiero se acelere antes del fin de semestre. Los dirigentes explicaron que una vez que la totalidad de los padres asimilen de forma pública que el colegio no tiene ninguna viabilidad de continuidad para el próximo año, comenzará una fuga masiva de alumnos. Este éxodo de estudiantes arrastrará consigo una caída catastrófica en los fondos provenientes de las subvenciones estatales y del copago mensual, afectando directamente la caja destinada a cubrir las remuneraciones ordinarias del profesorado. El María Auxiliadora, concluyen con amargura, ya entró en un punto de no retorno.
¿Qué rol cumple un Administrador Provisional en un colegio en crisis?
En el sistema educacional de Chile, la figura del Administrador Provisional es una medida de emergencia dictada por la Superintendencia de Educación ante infracciones legales graves o riesgos de quiebra financiera en un establecimiento subvencionado. Este profesional externo asume la totalidad del control administrativo y financiero de la escuela con la misión exclusiva de resguardar el derecho a la educación de los estudiantes matriculados y asegurar que se complete el año escolar en curso. Sin embargo, su nombramiento no revierte de forma automática las deudas históricas ni la pérdida de reconocimiento oficial a largo plazo, limitándose a administrar los recursos disponibles de manera transparente hasta el cierre definitivo programado del recinto.
(Fuente: Biobío)


