La Fiscalía activó una causa penal urgente tras confirmarse que el cuerpo de Mark Alan Hershkovitz permaneció retenido siete días en las cámaras frigoríficas del Hospital Claudio Vicuña sin activarse las actas de defunción. El extranjero, quien arrastraba una denuncia vigente por presunta desgracia, movilizó consultas de la propia Embajada de Estados Unidos.
Un deceso entre el olvido y la burocracia
Una trama de negligencia administrativa y misterio forense mantiene revolucionadas las oficinas de la red sanitaria de la provincia de San Antonio. El Ministerio Público instruyó una investigación penal de oficio con el fin de esclarecer las causas y las severas responsabilidades funcionarias detrás del confuso fallecimiento de un ciudadano norteamericano de 67 años de edad, identificado formalmente como Mark Alan Hershkovitz. El deceso del extranjero se registró formalmente el pasado 9 de junio al interior del Servicio de Urgencias del Hospital Claudio Vicuña, lugar al que había ingresado tras ser trasladado de urgencia por ambulancias desde la vecina comuna de Algarrobo.
Sin embargo, el caso estalló públicamente debido a una insólita y grave omisión institucional. Por causas que hoy están bajo sumario interno, las jefaturas del centro médico omitieron registrar adecuadamente el deceso y mantuvieron el cadáver oculto en las cámaras de frío del establecimiento por el lapso de una semana entera, omitiendo dar las alertas correspondientes a las policías o al Servicio Médico Legal (SML). La anomalía administrativa quedó al descubierto recién el 16 de junio, cuando los peritos del SML local cruzaron datos y advirtieron la existencia del cuerpo retenido, dando cuenta inmediata a las fiscalías para que ordenaran la concurrencia de Carabineros a incautar las fichas clínicas.
La presunta desgracia y la presión diplomática
Para los investigadores policiales, el hallazgo del cuerpo de Hershkovitz destrabó de forma trágica una causa paralela de alta prioridad. Al momento de su ingreso fatal a la urgencia de San Antonio, el ciudadano norteamericano mantenía una orden de búsqueda nacional y una denuncia vigente por presunta desgracia estampada por sus cercanos ante las policías, lo que debió gatillar un cruce informático inmediato en los computadores del hospital que jamás se ejecutó por parte de los recepcionistas de turno.
El escándalo de la trastienda hospitalaria escaló rápidamente los niveles diplomáticos. Fuentes internas del recinto asistencial confirmaron bajo estricto anonimato que altos representantes de la Embajada de Estados Unidos en Chile tomaron contacto directo con las oficinas del Servicio de Salud para exigir explicaciones institucionales por las demoras en los peritajes e inquirir el estado real del cuerpo de su connacional. A través de un conciso comunicado de prensa, la dirección subrogante del Claudio Vicuña intentó poner paños fríos aclarando que tras recibir el requerimiento formal del SML concretaron la entrega expedita del cadáver, quedando las respuestas definitivas sobre la causa exacta del fallecimiento amarradas a los resultados químicos de la autopsia médico-legal.
¿Qué es una denuncia por “Presunta Desgracia” y qué obligaciones genera en las instituciones públicas chilenas?
En el sistema procesal penal de Chile, la presunta desgracia es una figura e instrumento administrativo que se activa ante las policías cuando se desconoce el paradero de una persona y se teme que su desaparición responda a un accidente, la acción de terceros o un menoscabo físico grave. La interposición de esta denuncia obliga al Ministerio Público a subir de forma inmediata la identidad del desaparecido a una base de datos unificada de consulta nacional. En base a este registro técnico, cualquier recinto hospitalario o servicio de urgencia del Estado del país queda estrictamente amarrado por ley a contrastar las identidades de los pacientes NN o extranjeros desorientados que ingresen a sus dependencias, teniendo la obligación prioritaria de alertar de inmediato a las policías si existe una coincidencia de búsqueda para frenar las muertes en el anonimato.
(Fuente: Biobío)



