La mítica banda penquista despachó todas las entradas de su primera función en solo días tras sorprender con un show acústico en el Metro de Santiago. El histórico concierto grabado en Miami cumple tres décadas y los fanáticos no quieren quedarse fuera de esta fiesta de la cueca, el bolero y el rock de nuestra tierra.
Una sorpresa acústica bajo tierra
Hay registros musicales que se transforman en verdaderos tatuajes para el alma nacional y la banda penquista Los Tres sabe perfectamente cómo encender esa nostalgia bailable. Los dirigidos por Álvaro Henríquez desataron una absoluta locura en las boleteras virtuales tras agotar por completo los boletos para su show del 14 de noviembre en el Movistar Arena. Ante la enorme cantidad de viñamarinos, porteños y fanáticos de todo el país que se quedaron con las ganas y con la pantalla en blanco, la agrupación no lo pensó dos veces y tiró la casa por la ventana al confirmar una segunda y definitiva patita para el viernes 15 de noviembre en el mismo coliseo de Santiago.
La mecha de esta alta expectación masiva se encendió hace unos días de una forma muy simpática y cercana. Los músicos aparecieron de sorpresa, con sus guitarras a cuestas y sin dar aviso vial previo, en los andenes de la Estación Baquedano del Metro de Santiago, tocando en vivo para los trabajadores y pasajeros que volvían a sus casas. El tierno gesto recordó el valor de un álbum que se grabó originalmente el 14 de septiembre de 1995 en las pantallas de MTV en Miami, siendo el primer disco chileno en desenchufar sus cables para mezclar el rock con las cuecas choras de Roberto Parra.
¿Por qué el concierto “Unplugged” de Los Tres cambió la forma de hacer rock en el Chile de los noventa?
El formato Unplugged (desenchufado) fue una famosa serie de conciertos acústicos creados por la cadena internacional MTV donde las bandas de rock dejaban de lado las distorsiones eléctricas para tocar con instrumentos puros y de madera. En el caso de Los Tres, su sesión de 1995 fue una revolución absoluta porque, en lugar de imitar los sonidos norteamericanos, los músicos chilenos decidieron usar la vitrina mundial para rescatar el folclor urbano, introduciendo el foxtrot, el bolero y las cuecas choras al público juvenil. Este cruce cultural no solo refrescó el catálogo de la banda, sino que revivió el amor por la identidad popular en las radios de todo el país.
(Fuente: Biobío)


