Los gremios aduaneros y del transporte encendieron las alarmas ante el grave retraso infraestructural que afecta a las caletas viales del plano porteño. La total ausencia de grandes proyectos de expansión portuaria y la agresiva competencia de terminales vecinos amenazan con estrangular el desarrollo económico de la histórica Ciudad Puerto.
El asedio de la infraestructura moderna
Las empinadas encrucijadas y las bahías históricas de la comuna de Valparaíso enfrentan un crudo y pormenorizado diagnóstico técnico que pone en severo jaque su tradicional estatus de principal nodo marítimo y logístico de la costa del Pacífico Sur. Diversos estudios de análisis económico e ingeniería de transporte desnudaron un alarmante y sostenido decaimiento en los índices de competitividad internacional de las instalaciones portuarias locales. El origen del estancamiento radica en una prolongada parálisis institucional de más de una década en la ejecución de obras civiles de ampliación y blindaje perimetral del Terminal 2, iniciativas estratégicas que han permanecido atrapadas en los pasillos de la burocracia ambiental centralizada y los constantes fuegos cruzados de la política local.
A diferencia del dinámico estándar logístico implementado por terminales vecinos como San Antonio o el colosal megapuerto de Chancay en Perú, las grúas de Valparaíso operan bajo serias restricciones físicas de espacio y profundidad de calado, lo que impide de forma masiva el atraque seguro de los barcos mercantes de última generación (Post-Panamax). Esta pérdida de vigencia de las caletas viales puerto no solo arrastra un perjuicio monetario por concepto de mermas aduaneras, sino que gatilla un adverso encadenamiento comercial en directo desmedro de los transportistas, las pymes de estiba y las economías barriales que sustentan a las familias de los cerros. Representantes de la Cámara Marítima y Portuaria instaron al Ejecutivo a dotar a la zona de un plan de blindaje macroeconómico impostergable, advirtiendo que si el puerto no moderniza sus estructuras de hormigón a la brevedad, la mítica Ciudad Puerto arriesga transformarse en un mero museo de fachadas abandonadas sitiado por la cesantía.
¿Cómo influye el “calado” de un terminal marítimo en la competitividad de la logística internacional?
En la ingeniería naval y la economía del transporte marítimo, el calado es la distancia vertical medida desde la línea de flotación de un buque hasta la parte inferior de su quilla, determinando la profundidad mínima de agua que requiere una embarcación para navegar de forma segura sin tocar el fondo marino. Ante la tendencia mundial de las corporaciones de comercio a fabricar barcos portacontenedores cada vez más gigantescos para maximizar las economías de escala, los puertos requieren contar con muelles de gran profundidad (calado superior a los 16 metros). Si un terminal histórico como Valparaíso carece de obras civiles de dragado científico o expansión de frentes de atraque para recibir a estos colosos del mar, los buques desvían de forma prioritaria sus rutas logísticas hacia puertos más modernos, degradando la competitividad comercial del territorio rezagado.
(Fuente: Biobío)


