Sábado, Agosto 29, 2026
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“Los Panza andan entero de Brígidos”, los mensajes entre los implicados en el crimen de los 3 barristas.

Casi una hora después de cometer el primer ataque, los acusados caminaron hasta el lugar donde se realizaban los festejos colocolinos, el Parque Italia. Inicialmente, según establece la indagatoria, se devolvieron a buscar el automóvil en el que se transportaban, un Kia Rio gris que era de Ramírez. Sin embargo, la decisión fue desechada inmediatamente cuando vieron a su próxima víctima, Esteban Duarte.

Ese día, Esteban era uno de los tantos millones de hinchas de Colo-Colo que estaba contento. Almorzó con su familia y amigos. Tenía la intención de ir a celebrar al Parque Italia el título de su equipo. Y así fue. Cerca de las 19:00 horas, su padre lo llevó en vehículo hasta el lugar y lo dejó en la intersección de avenida Francia con Pedro Montt.

Allí se juntó con su mejor amigo desde hace 18 años, Roberto. En el lugar todo era fiesta. Bebieron cerveza y compartieron con la gran cantidad de hinchas que ahí celebraban. Esteban andaba con una bandera del equipo albo.

Según apuntan documentos judiciales, estaba realmente feliz. Conversó por 30 minutos con una pareja. Les contó que trabajaba en una tienda de alimentos para mascotas y que tenía una hija de tres años. Debía trabajar al día siguiente, pero no le importaba tener caña por el club de sus amores.

Cerca de las 20:00 horas quedaba cada vez menos gente en el lugar. En el escenario del Parque Italia, Duarte aún flameaba la bandera de su club en lo alto de la estructura. Su amigo Roberto se encontraba a tres metros de distancia. Hasta ahí parecía ser una celebración normal. Sin embargo, la noche le deparaba una triste sorpresa.

Ambos fueron divisados desde lejos por los tres barristas de Santiago Wanderers. Eligieron a Duarte como su blanco de ataque. Con el afán de no ser detectados, Alexis Ramírez y Jean Pierre Campaña subieron por la parte trasera del escenario y lo rodearon. Astudillo se quedó abajo en labores de vigilancia.

Según la sentencia, los atacantes, tras quedar cara a cara con la víctima, comenzaron a gritar:

—Somos los Panzers, acá no se celebra —le espetaron.

Luego, durante cinco a ocho segundos, lo apuñalaron sin ningún tipo de provocación de su parte. En total recibió ocho puñaladas. Tres que, por sí solas, ya eran mortales, en el cuello, el tórax y el abdomen.

Seguidamente, totalmente herido y ensangrentado, logró zafarse y se lanzó desde los casi dos metros y medio de altura que tiene el escenario hasta la zona baja del parque. Se dirigió hacia calle Pedro Montt para intentar salvar su vida. Caminó aproximadamente 26 metros. A medida que avanzaba, tambaleándose, dejaba un rastro de sangre en el pavimento. Finalmente, se desplomó cerca de un paradero en la intersección de Pedro Montt con avenida Francia, el mismo lugar donde su padre lo había dejado.

En el lugar fue asistido por transeúntes y amigos. Fue trasladado de urgencia al Hospital Carlos Van Buren, donde a las 20:28 horas se confirmó su fallecimiento debido a un shock hipovolémico.

Mientras Esteban agonizaba, el Loco Jean regresó al lugar con una sola misión. Recoger la bandera de Colo-Colo que la víctima había dejado caer. Tras materializar el crimen, los tres atacantes huyeron en el Kia Rio hacia el Muelle Barón. Allí se tomaron una foto con las banderas ensangrentadas y los cuchillos en el suelo. La enviaron al grupo de WhatsApp “Los Panza” con el siguiente texto: “Somos los tres mosqueteros”.

Luego, en un audio, dijeron que ya “habían coronado”. “Los Panza andan sonando entero brígido”, lanzaron.

UN GATO QUE MATARON TRES PERROS

Las consecuencias para las familias han sido devastadoras. Según consta en el expediente judicial, Verónica, la madre de Carlos Bernal, pasa sus días escuchando música o viendo televisión y llora sin consuelo. Su esposo, Juan Carlos Bernal, declaró ante la justicia que “en la casa ya no hay alegría”. “Se le apagó la casa”, dice. Carlos era el pilar del hogar. Ayudaba económicamente a sus hermanos y los aconsejaba. Su fallecimiento dejó un profundo vacío.

Respecto de la familia de Esteban Duarte, de acuerdo con lo consignado en la investigación, su madre vive encerrada en su dormitorio. En el proceso judicial se detalla que consume una larga lista de antidepresivos y analgésicos.

Según contaron personas que conocían de cerca a Esteban, éste decidió tener una hija para darle una nieta a su madre, luego de que ella padeciera en dos oportunidades cáncer de mama. Sin embargo, él murió primero. Su hija, que tenía casi tres años al momento del crimen, fue diagnosticada con mutismo selectivo. Según su psicóloga, este trastorno es la forma que la menor tiene para expresar su dolor. Dejó de hablar con ciertas personas y se aísla de otros niños.

En tanto, según relató ante el tribunal Luis Duarte, padre de Esteban, el caso de su hijo es comparable con “tres perros” que matan a “un gato”. En su declaración manifestó no entender cómo a un ser humano le quitan la vida simplemente por un partido de fútbol.

CADENA PERPETUA

El pasado 23 de diciembre, el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Valparaíso condenó a Guillermo Andrés Astudillo Donoso, Jean Pierre Alexis Campaña Alcaíno y Alexis Abraham Ramírez Gutiérrez a la pena única de presidio perpetuo calificado como autores de los delitos consumados de dos homicidios calificados y uno de lesiones graves.

Esta sanción corresponde a la más severa del ordenamiento jurídico chileno. Los condenados deberán cumplir al menos 40 años de cárcel efectiva antes de poder optar a algún tipo de beneficio.

(Fuente: Biobío)

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