Domingo, Agosto 30, 2026
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Fiebre pirata en Lima: El misterioso álbum del Mundial 2026 que desafía el imperio de Panini

Conocido popularmente en el mercado peruano como el “álbum del pueblo”, la edición alternativa “3 Reyes” se transformó en un masivo e inesperado éxito comercial. El fenómeno de las copias no autorizadas escaló a tal nivel que el producto llegó a ofrecerse en las plataformas digitales oficiales de Falabella, abriendo un complejo debate sobre la propiedad intelectual.

El “álbum del pueblo” toma las calles

El inicio de la Copa del Mundo de la FIFA 2026 desató una verdadera locura de consumo que excedió por completo los canales formales de distribución comercial. Mientras el gigante italiano Panini domina de forma exclusiva los kioscos y tiendas de Chile con su costoso producto oficial, en las calles de Perú un competidor clandestino le arrebató el protagonismo absoluto. Se trata de “3 Reyes”, un cuadernillo coleccionable que apareció originalmente durante el Mundial de Rusia 2018 y que regresó con fuerza gracias a sus bajísimos costos de producción. El producto carece de cualquier tipo de licencia o derecho oficial de la FIFA, pero incluye de forma idéntica a todas las selecciones clasificadas, los estadios del torneo y secciones especiales.

La distribución de esta misteriosa versión se consolidó con fuerza a través de vendedores ambulantes y campañas virales en redes sociales como Facebook, Instagram y TikTok, llegando a un hito insólito: la propia plataforma web de ventas en línea de Falabella en Perú incorporó el producto dentro de su catálogo digital para compras del público. El principal gancho de “3 Reyes” radica en el bolsillo de los consumidores, vendiéndose la edición de tapa blanda por el equivalente a casi 4 mil pesos chilenos, mientras que la versión premium de tapa dura bordea los 13 mil pesos chilenos, valores muy por debajo del mercado formal que desataron una altísima demanda en los centros urbanos.

Los talleres secretos del centro de Lima

A pesar del masivo impacto mediático de la marca, el origen real de la producción gráfica sigue envuelto en un completo y hermético misterio. Las investigaciones de los medios peruanos como El Comercio han sido incapaces de localizar registros tributarios formales, patentes de marcas o una empresa legalmente constituida que asuma la responsabilidad legal del producto. Los comerciantes minoristas de la zona central se limitan a señalar de forma anónima que las millones de láminas y álbumes se imprimen de forma clandestina en diversos talleres gráficos ocultos en el corazón del centro histórico de Lima, resguardándose de las fiscalizaciones estatales.

El escenario ya activó las alarmas de los organismos reguladores del comercio. En los mundiales previos, entidades fiscalizadoras como el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) cayeron con dureza aplicando millonarias multas y decomisos masivos contra las imprentas involucradas en álbumes piratas por la severa e indiscutible vulneración de los derechos de autor y el uso comercial ilícito de la imagen de los futbolistas profesionales. Con la Copa del Mundo en pleno desarrollo, la pugna entre el monopolio oficial de Panini y la masividad oculta de “3 Reyes” promete transformarse en una descarnada e histórica batalla judicial por la propiedad de las pantallas de papel.

¿Qué rol cumplen los organismos de propiedad intelectual frente al mercado de productos no autorizados?

En los marcos del derecho comercial e internacional, la propiedad intelectual es el conjunto de leyes y normativas del Estado diseñadas para proteger las creaciones de la mente humana, tales como marcas comerciales, patentes industriales, obras artísticas, logotipos e imágenes corporativas. Cuando un producto externo imita o comercializa de forma masiva estos elementos protegidos sin contar con la licencia firmada del creador (como el logo de la FIFA o el rostro de los deportistas), infringe la ley penal y comercial. Ante estos ilícitos, organismos estatales de control fiscalizador —como el Indecopi en Perú o la INAPI en Chile— poseen las atribuciones técnicas para instruir a la fuerza pública el allanamiento de imprentas, el decomiso total de la mercadería falsificada y la aplicación de severas multas económicas destinadas a erradicar la competencia desleal y proteger los derechos comerciales legítimos.

(Fuente: Biobío)

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