Miércoles, Septiembre 16, 2026
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El precio del ruido: Confirman millonaria multa contra el Puerto de Valparaíso por contaminación acústica

Cuando el puerto no deja dormir

Durante décadas, Valparaíso ha convivido con el sonido de su propio motor económico. Sin embargo, para quienes habitan el borde costero, ese motor se ha vuelto ensordecedor. El caso que hoy golpea a la empresa estatal EPV nació precisamente en las ventanas y balcones de las casas ubicadas entre las calles Edwards y Francia. Allí, el incesante rugido nocturno y diurno ya no era tolerable.

Tras una serie de fiscalizaciones, las mediciones técnicas arrojaron que el recinto portuario superaba con creces los límites de ruido permitidos por la normativa. Las fuentes del estruendo estaban plenamente identificadas: el tránsito pesado de camiones de alto tonelaje , el rechinar y los golpes de las grúas moviendo contenedores , y las ruidosas maniobras de los ferrocarriles de carga que atraviesan la comuna.

¿Qué es la reposición y qué defendía el Puerto? La reposición es el recurso legal para pedirle a la misma autoridad que cambie de opinión. Para zafar de la multa, EPV argumentó que el ruido venía de sus concesionarios (privados) y cuestionó la zonificación del lugar[cite: 8]. No obstante, la SMA aclaró que el puerto es un todo, y que la estatal es la máxima responsable de administrar y coordinar lo que pasa dentro del recinto.

La voz de las caletas y los barrios

Al conocerse la ratificación del fallo, la alegría se instaló en las organizaciones sociales del puerto. Para agrupaciones como Borde Costero Libre y Salvemos la Playa San Mateo, esta resolución es un hito que demuestra algo que la industria suele omitir: que hay comunidades reales viviendo a pasos de las grúas.

Dirigentes vecinales valoraron la decisión señalando que el dictamen les da la razón tras años de advertir los daños a la salud humana que provoca la contaminación acústica. “Siempre se asume que no hay comunidades habitando cerca”, acusaron desde las organizaciones, celebrando que por primera vez la justicia ambiental reconozca explícitamente que la actual intensidad de la actividad portuaria, sin mitigar, se ha vuelto incompatible con una vida sana.

Los 15 días clave

Pese al duro revés financiero y de imagen, la historia legal del Puerto de Valparaíso aún tiene un último cartucho. La normativa le otorga a la empresa estatal un plazo de 15 días hábiles para acudir al Tribunal Ambiental a través de un “reclamo de ilegalidad”.

Las cartas están sobre la mesa: si EPV decide no seguir peleando y paga la multa de inmediato, la ley le ofrece un beneficio de “pronto pago” equivalente a una rebaja del 25% del monto total. De lo contrario, la batalla por el volumen de la actividad portuaria se trasladará a los tribunales especializados, mientras los vecinos de las avenidas costeras siguen esperando recuperar el derecho al silencio.La Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) ratificó una sanción de 110 UTA (más de 93 millones de pesos) contra la Empresa Portuaria Valparaíso (EPV). La estatal intentó dejar sin efecto el castigo , pero la autoridad ambiental desestimó sus argumentos , respaldando así las históricas denuncias de los vecinos que acusan que el estruendo de los muelles colisiona con su calidad de vida.

(Fuente: Biobío)

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