Las estadísticas sectoriales registran cerca de 400 sustracciones de medidores de agua potable en lo que va transcurrido del año. Asimismo, los robos a las redes de gas licuado se elevaron en un 57% en comparación al período anterior, gatillando llamados urgentes a la prevención vial por riesgos de fugas e inundaciones.
Un delito que afecta la continuidad del suministro
La sustracción de componentes de infraestructura básica domiciliaria se ha transformado en un factor de constante preocupación e inseguridad para los barrios del Gran Valparaíso. Los reportes comerciales provistos por la empresa sanitaria Esval revelaron que, entre los años 2023 y 2025, los hurtos de medidores de agua potable experimentaron un incremento cercano al 20%, acumulando alrededor de 400 casos detectados en el presente ejercicio, concentrándose de manera preferente en las comunas viales de Valparaíso y Viña del Mar.
Para mitigar los efectos perjudiciales de esta práctica, el gerente regional de la sanitaria, Alejandro Romero, explicó que los equipos técnicos se encuentran desplegando un programa prioritario de recambio de terminales, sustituyendo los antiguos dispositivos de bronce por medidores elaborados con materiales compuestos de alta resistencia tecnológica que carecen de valor comercial en los mercados de reventa informal de metales, desalentando de forma segura la comisión del ilícito.
Emergencias en la vía pública
El panorama presenta ribetes aún más complejos en el segmento del suministro de gas residencial. Los registros forenses asociados a la empresa Gasvalpo dan cuenta de 69 casos documentados de robos de medidores y reguladores en lo que va de temporada, cifra que representa un aumento sustantivo del 57% respecto de la totalidad de las incidencias del año anterior. Los incidentes más recientes se concentraron en el cuadrante céntrico de Viña del Mar y en el sector residencial de Miraflores, involucrando la peligrosa remoción de tuberías de cobre.
El comandante del Cuerpo de Bomberos de Viña del Mar y Concón, Héctor Cáceres, detalló el protocolo operativo implementado por las unidades de emergencia, señalando que el personal especializado debe actuar con la máxima celeridad para establecer perímetros de evacuación y control atmosférico, evitando lesiones en los peatones. Más allá del perjuicio material de escritorio que significa la reposición de las máquinas, las autoridades alertaron sobre los severos riesgos de seguridad pública asociados a la libre circulación de agua sobre las calzadas y, fundamentalmente, al potencial de intoxicaciones o incendios estructurales derivados de las emanaciones de gas sin control en los pasajes urbanos.
¿Por qué el robo de tuberías y componentes de cobre genera un riesgo crítico en las redes de distribución de gas?
En el estudio de la seguridad química y la prevención de siniestros, el cobre es un metal ampliamente utilizado en las uniones de gas domiciliario debido a su fisonomía maleable y resistencia a la corrosión. Cuando un tercero sustrae de forma violenta un medidor o regulador cortando las cañerías, interrumpe abruptamente los mecanismos de contención de presión del sistema. El gas licuado de petróleo o gas natural, al encontrarse confinado bajo presión en la red de suministro, se libera de manera inmediata hacia la atmósfera circundante de los pasajes o rucos residenciales. Al mezclarse con el oxígeno del aire, el gas alcanza rápidamente su rango de inflamabilidad, requiriendo únicamente de una mínima chispa estática, el encendido de un motor vehicular vial o el uso de un interruptor eléctrico para gatillar una violenta deflagración o explosión estructural de consecuencias forenses severas.
(Fuente: Biobío)


