Los operadores de la Central de Cámaras de Viña del Mar detectaron a un hombre de 27 años gravemente herido y tendido en la acera. El violento ataque, perpetrado por un grupo de desconocidos en las inmediaciones del balneario, mantiene a la víctima internada bajo un diagnóstico de carácter reservado.
Monitoreo nocturno en la Ciudad Jardín
El borde costero de Viña del Mar volvió a encender las alarmas de los equipos de seguridad ciudadana tras registrarse una brutal agresión urbana en las cercanías de la transitada Caleta Abarca. La emergencia se autodetectó gracias a los patrullajes preventivos virtuales que ejecutan los operarios de la Central de Cámaras del municipio viñamarino. Los monitores captaron la silueta de una persona completamente inmóvil y tendida en plena vía pública, lo que gatilló de forma inmediata la activación de los protocolos de emergencia y el despacho de patrullas policiales y unidades médicas hacia el sector costero.
Al llegar al sitio del suceso, los efectivos policiales y el personal de salud constataron que se trataba de un joven de 27 años que presentaba múltiples hematomas y contusiones severas en la zona craneal, lesiones directamente compatibles con una golpiza masiva propinada por terceros. Debido a la gravedad de los traumas provocados por los golpes, la víctima fue estabilizada en el lugar y evacuada de urgencia hacia un recinto asistencial de la zona, donde permanece bajo estricta observación médica y con un pronóstico reservado. En tanto, las policías iniciaron la revisión de los respaldos digitales de las cámaras con el fin de individualizar la ruta de escape de los agresores, cuyas identidades e intenciones siguen siendo un misterio.
¿Qué implicancias legales tiene un diagnóstico médico de “carácter reservado”?
En el ámbito médico-legal y hospitalario de Chile, el estado de salud “reservado” es una condición formal que se adopta cuando la gravedad, evolución o las consecuencias de las lesiones de un paciente herido por terceros aún no pueden ser determinadas con total certeza por los facultativos, o bien, cuando se debe resguardar el derecho constitucional a la privacidad de la víctima. Para las policías y la Fiscalía, este diagnóstico técnico paraliza transitoriamente la tipificación definitiva del delito, fijándose de forma primaria una investigación por lesiones graves a la espera del informe de evolución médica que determine si el ataque causó secuelas permanentes o si mutará penalmente a un homicidio frustrado.
(Fuente: Biobío)


