Jueves, Septiembre 17, 2026
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¿Se acaba el tiempo de la basura? El millonario estudio holandés que busca calcular cuánta vida le queda al vertedero El Molle

El municipio de Valparaíso abrió la licitación para un pormenorizado análisis forense sobre el futuro del principal relleno sanitario de la macrozona central. A pesar de que las autoridades calculaban el colapso para los próximos meses, expertos buscan aplicar medidas técnicas urgentes para estirar el uso del terreno hasta el año 2027.

Un reloj de arena en los cerros

Hay temas que no se ven a simple vista en el plano de las comunas, pero que cuando empiezan a fallar salpican de forma directa el día a día de todos, y el destino de los desechos domiciliarios es uno de los más complejos. Los equipos técnicos de la Municipalidad de Valparaíso pusieron acelerador a fondo en las actas administrativas al vencerse los plazos para licitar un ambicioso e impostergable estudio de ingeniería. El objetivo del contrato —que ha despertado el interés de consultoras expertas de Países Bajos y del entorno local— es calcular científicamente y con total exactitud cuántos meses de capacidad real le quedan al gigantesco relleno sanitario El Molle.

La trastienda del enredo es de alta preocupación para la macrozona central viales, considerando que este vertedero es el encargado de absorber de forma diaria más de tres toneladas de desperdicios provenientes de múltiples comunas del Gran Valparaíso. Aunque los antiguos diagnósticos de papel pronosticaban que el colapso de los suelos ocurriría a mitad de este año, la alcaldía busca que el estudio entregue propuestas logísticas eficientes para estirar la vida útil del paño de terreno de forma segura hasta el primer semestre de 2027, ganando un tiempo de oro mientras se diseña un plan maestro provincial definitivo que evite una crisis sanitaria en los cerros.

¿En qué consiste el proceso técnico de “compactación de celdas” en la ingeniería de rellenos sanitarios?

En la ingeniería ambiental y la gestión de residuos urbanos, un relleno sanitario moderno no opera como un simple agujero de basura; funciona mediante la creación matemática de “celdas de vertido” impermeabilizadas. El proceso de compactación exige el uso de pesadas grúas y camiones compactadores que trituran y presionan los desechos mecánicamente para eliminar los espacios de aire en el suelo. Al maximizar la densidad del material y cubrirlo diariamente con capas de tierra arcillosa, se logra estabilizar los taludes, se reduce la emanación de gases y lixiviados de alta peligrosidad, y se optimiza el volumen disponible, logrando estirar la vida útil de la infraestructura vial sin necesidad de expandir el radio geográfico perimetral.

(Fuente: Biobío)

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