El conocido animador de televisión desclasificó una tensa pero caballerosa conversación de su época universitaria con un biministro de la dictadura. En vísperas del plebiscito de 1988, Araneda le notificó directamente al rector de la institución que el nuevo centro de alumnos apoyaría activamente la opción “No”.
Un cara a cara en la oficina de rectoría
El ambiente de la televisión y los espectáculos chilenos suele caracterizarse por el hermetismo y la distancia que los rostros guardan respecto a sus definiciones políticas e ideológicas históricas. Sin embargo, el animador Rafael Araneda decidió romper esa invisible línea de conducta en una distendida entrevista concedida al podcast deportivo Turno en vivo, espacio donde desenterró un inédito y sabroso pasaje de su juventud como dirigente estudiantil en los pasillos de la Universidad Finis Terrae. Araneda relató que, mientras ejercía la presidencia de la federación de alumnos, debió sostener una reunión privada de alta tensión con la máxima autoridad académica del plantel, el economista Pablo Baraona, quien paralelamente se desempeñaba como biministro de Estado del régimen militar comandado por Augusto Pinochet.
La conversación escaló a un punto de definición histórica cuando Araneda le comunicó formalmente a Baraona la creación del organismo de representación estudiantil en la universidad privada. El biministro felicitó la iniciativa, pero aprovechó la instancia para lanzar una directa y comprometedora interrogante: “¿Y por qué van a votar?”. Lejos de evadir la pregunta por miedo a represalias académicas, el futuro animador del Festival de Viña del Mar respondió con total franqueza: “Por el no, don Pablo”. Contrario a lo que se podía esperar en plena época de polarización, el rector se limitó a contestar con un seco y frío “bueno”, aceptando las reglas del juego democrático que se avecinaban con el histórico Plebiscito de 1988.
El pacto de la limpieza
La trastienda del entrevero universitario sumó un matiz anecdótico que Araneda recordó con especial simpatía y respeto. Tras transparentar su postura opositora, el dirigente estudiantil le solicitó al biministro la facilitación de las dependencias físicas del campus para organizar una fiesta juvenil con el claro objetivo de recaudar fondos para la campaña política del “No”.
El rector Baraona accedió a la petición masiva bajo una sola y estricta condición de orden: “¿Me la dejai’ soplá’?”. El compromiso fue asumido de palabra, obligando a Araneda y a sus compañeros de federación a quedarse barriendo y haciendo aseo hasta altas horas de la madrugada para cumplir con el caballero trato. “Tengo que decir que, siendo una persona que en ese momento pensaba absolutamente distinto, se portó como un caballero”, concluyó el rostro televisivo, destacando el valor de la tolerancia académica en una época sitiada por los secretos.
¿Qué implicancias políticas y sociales tuvo el histórico Plebiscito de 1988 en Chile?
El Plebiscito Nacional del 5 de octubre de 1988 fue un hito constitucional contemplado en la Constitución de 1980 para decidir la continuidad del régimen militar. Los ciudadanos debían elegir entre dos opciones: la opción “Sí”, que significaba que Augusto Pinochet continuaría en el poder por un nuevo período de ocho años; y la opción “No”, que representaba el rechazo a la prórroga del mandato y la obligación de convocar a elecciones presidenciales y parlamentarias democráticas y abiertas al año siguiente. El triunfo de la opción “No” con un 55,9% de los votos marcó el inicio de la transición pacífica a la democracia en el país.
(Fuente: Biobío)



