El cantante y líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota falleció a los 77 años en su residencia de Parque Leloir tras una dura y pública batalla contra el Parkinson. Los médicos certificaron el deceso del mayor ícono contracultural de la música argentina, provocando una masiva e inédita movilización de fe y dolor entre las generaciones que comulgaron en sus míticas “misas” de estadios.
La noticia golpeó con la fuerza de un terremoto emocional a ambas orillas del Río de la Plata y repercutió de inmediato en el ambiente artístico de toda la región. Carlos Alberto “El Indio” Solari, la voz áspera y mística que musicalizó el desencanto de una Argentina herida, falleció en la paz de su hogar en la localidad bonaerense de Parque Leloir. Un discreto operativo médico y policial se instaló en las inmediaciones de su quinta privada, donde los profesionales de salud declararon formalmente su deceso, descartándose por orden de la fiscalía local cualquier otra causa médica que no estuviera vinculada directamente a la progresión natural de su enfermedad de base.
Apenas se conoció la partida del artista, las redes sociales se inundaron de mensajes de incredulidad. Semanas antes, su círculo íntimo había tenido que salir a desmentir de forma categórica los rumores de que el cantante de 77 años hubiese sufrido un accidente cerebrovascular (ACV). En realidad, el músico se encontraba refugiado en su taller, el lugar que utilizaba como trinchera y terapia para mitigar los dolores y las rigideces musculares de un cuadro que él mismo bautizó públicamente en 2016 ante miles de fieles en un histórico recital en Tandil: “Mr. Parkinson me viene pisando los talones”.
El arquitecto del pogo más grande del mundo
Nacido en Paraná en 1949, el Indio Solari construyó junto a Skay Beilinson y la “Negra” Poli una de las maquinarias culturales más fascinantes del planeta. Al frente de “Los Redondos”, obró un milagro sociológico irrepetible: lograr que las multitudes más fervorosas y postergadas del continente corearan, de memoria y a grito pelado, las letras más herméticas, poéticas y crípticas de la música contemporánea de habla hispana. Su figura siempre estuvo rodeada de un místico misterio; alejado de la televisión y las lógicas comerciales, sus masivos conciertos en el interior de Argentina se transformaron en verdaderos éxodos rituales de cientos de miles de personas.
A partir de 2017, la enfermedad lo obligó a bajarse definitivamente de los escenarios físicos, pero el mito no se apagó. Al frente de su banda Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, Solari continuó desafiando sus propios límites biológicos mediante apariciones virtuales en pantallas gigantes y grabaciones de estudio, refugiándose en la escritura y la pintura para evadir las contracturas que lo dejaban “como de yeso”. Con su partida, el rock en español cierra su capítulo más glorioso y misterioso, dejando huérfana a una gigantesca tribu que hoy, en las esquinas de los barrios y en los cerros del puerto, entona sus canciones como un mantra sagrado de despedida.
¿Cómo afecta el mal de Parkinson la actividad motora del sistema nervioso?
El mal de Parkinson es una enfermedad neurológica crónica y degenerativa que destruye progresivamente las neuronas encargadas de producir dopamina, un neurotransmisor clave ubicado en una zona del cerebro llamada sustancia negra. La dopamina funciona como el mensajero químico que coordina la fluidez y precisión de los movimientos musculares de todo el cuerpo. Al escasear esta sustancia, el sistema nervioso pierde el control motriz, gatillando los síntomas clásicos de la patología: temblores involuntarios en reposo, rigidez extrema o contracturas severas (donde los músculos quedan tensionados rígidamente), lentitud al caminar y dificultades para mantener el equilibrio y la gesticulación facial.
(Fuente: Biobío)





