Paciente con dolor crónico e implante de $40 millones queda en vilo tras fallo de la Suprema

Lorena Pereda padece el síndrome del nervio cutáneo abdominal hace una década tras cirugías hiatales y requiere un neuroestimulador medular DRG para mitigar crisis invalidantes. Pese a ganar un recurso de protección unánime en Valparaíso, el máximo tribunal remitió la disputa a la Superintendencia de Salud.

Diez años de dolor refractario y trabas de financiamiento

El complejo caso de Lorena Pereda mantiene en debate los límites de cobertura del sistema de salud privado ante tratamientos de alto costo e intervenciones neurológicas complejas. La paciente arrastra más de diez años de padecimientos físicos tras someterse a cirugías por una hernia hiatal entre 2015 y 2016, derivando en 2023 en un diagnóstico médico de síndrome de atrapamiento del nervio cutáneo abdominal.

La patología le genera un dolor continuo de carácter incapacitante, refractario a todo tipo de infiltraciones y bloqueos farmacológicos convencionales. Frente a ello, su equipo médico prescribió como única alternativa la implantación de un neuroestimulador medular con tecnología DRG, intervención presupuestada en más de $52 millones, de los cuales cerca de $40 millones corresponden exclusivamente al valor del insumo médico electrónico. Su aseguradora, Isapre Cruz Blanca, aceptó otorgar Cobertura Adicional para Enfermedades Catastróficas (CAEC), pero rechazó costear el dispositivo aduciendo falta de codificación arancelaria y pretendiendo homologarlo financieramente a un marcapasos con un reembolso menor a los $800 mil.

Del triunfo en la Corte al estancamiento administrativo

Su abogado, Franco Milanéz, detalló que la Corte de Apelaciones de Valparaíso acogió de forma unánime un recurso de protección en favor de Lorena, reconociendo que el código arancelario del implante debe cubrir la prótesis funcional. No obstante, la Tercera Sala de la Corte Suprema revocó la sentencia y derivó el conflicto a la sede administrativa de la Superintendencia de Salud, tribunal donde la causa se encuentra estancada desde mayo de 2025 sin resolución definitiva.

La defensa cuestionó el cambio de criterio jurisprudencial del máximo tribunal, acusando a la aseguradora de actuar de forma inhumana al desentenderse de un insumo que marca la diferencia entre una vida postrada y la recuperación funcional. Los representantes legales evalúan nuevas acciones cautelares contra el ente fiscalizador por dilación indebida en el amparo del derecho constitucional a la vida y a la salud.

¿En qué consiste la tecnología DRG (Ganglio de la Raíz Dorsal) y por qué las isapres disputan su cobertura en Fonasa?

En la neurocirugía funcional del dolor:

  • Mecanismo de acción: El sistema de estimulación del Ganglio de la Raíz Dorsal (DRG) implanta microelectrodos en las ramas nerviosas espinales que recogen la sensibilidad de zonas corporales específicas (como la pared abdominal o la ingle). Mediante pulsos eléctricos de baja frecuencia, bloquea la transmisión de señales dolorosas hacia el cerebro antes de que el estímulo sea interpretado por el sistema nervioso central.
  • Vacío de arancelamiento: El conflicto financiero radica en que el arancel Fonasa modalidad Libre Elección (MLE) —matriz con la que se rigen las isapres— suele codificar el acto quirúrgico de la incisión o punción, pero no cuenta con un código específico desglosado para dispositivos DRG de última generación. Las isapres intentan encasillar el insumo como prótesis no contemplada para reducir su aporte, obligando a los pacientes a litigar para que los tribunales apliquen el principio de integralidad de las coberturas catastróficas (CAEC).

(Fuente: Biobío)