Vivir con dolor: 34% de los chilenos sufre malestar crónico

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De acuerdo a las últimas cifras entregadas por la Encuesta Nacional de Salud, más de un tercio de la población padece dolencias permanentes. Especialistas explican en qué consiste esta enfermedad, cómo detectarla y qué hacer para vivir con ella.

El dolor crónico es una de las causas de sufrimiento y discapacidad que afecta de un 20% a un 40% de la población mundial y a un 34% en el caso de Chile, según la última Encuesta Nacional de Salud. A pesar de que el escenario muchas veces puede parecer poco alentador para quienes padecen esta enfermedad, especialistas de Clínica Santa María, Dávila, Vespucio, Vidaintegra y Help aseguran que mantener una buena calidad de vida es posible.

El Dr. Daniel Erlij, reumatólogo de Centros de Salud Vidaintegra, explica que “el dolor crónico está definido como aquella aflicción que se prolonga por más de 3 meses”, período después del cual se aconseja acudir a un especialista.

Causas

Según el fisiatra y jefe del Centro de Rehabilitación de Clínica Dávila, Dr. Smiljan Astudillo, el dolor crónico puede deberse a diversas razones: “Entre ellas, dolores articulares, lumbago, rodilla, artritis reumatoidea. Cuando se logra descartar que la dolencia del paciente no se origina por una enfermedad, o lesión en particular, entonces puede ser fibromialgia”, una enfermedad caracterizada por dolor muscular crónico de origen desconocido, que afecta principalmente a mujeres. Cabe destacar que siempre es necesario el diagnóstico clínico.

En el país, según un estudio de prevalencia de dolor crónico no oncológico, las principales enfermedades que provocan el malestar crónico son: lumbago (22%), osteoartritis (16,06%), artritis reumatoide (8,79%) y fibromialgia (2,62%).

Fibromialgia

La reumatóloga de Clínica Vespucio, Dra. Paula Pozo, añade que “en el caso de la fibromialgia, las personas pueden llegar a sentir dolor de carácter corporal generalizado e intensidad aumentada ante movimientos mínimos, incluso, a veces, no pueden levantarse ni moverse, y habitualmente está asociado a fatiga crónica. El tipo de intensidad de dolor puede variar, siendo mayor a lo habitual y aparece frente a estímulos normales e inocuos, como ante el tacto y el roce de la ropa”.

Para identificar la intensidad del dolor, el Dr. Astudillo, de Clínica Dávila, explica que existe un método que permite reconocerlo y gradualizarlo en una escala de 1 a 10:

  • 1 a 4 = Leve
  • 4 a 6 = Moderado
  • 6 a 10 = Severo

Si el dolor es persistente y se encuentra en el rango de 6 a 10 debe ser visto de forma urgente por un experto.

El Dr. Alfredo Labarca, urgenciólogo y jefe de Operaciones de HELP, asegura que, “la sintomatología de la fibromialgia es fluctuante. El paciente puede tener días buenos y días malos, estados de normalidad y estados de crisis en distintos períodos de tiempo”.

Agrega que “la severidad de los síntomas también es variable: Algunas personas manifiestan síntomas leves, mientras que otras pacientes pueden sufrir dolores agudos que requieren tratamientos mucho más intensivos”. Frente a estímulos como el tacto y hasta el roce se puede reconocer la magnitud de la afección.

El dolor crónico puede causar otras enfermedades

“Los pacientes con dolor crónico pueden desarrollar muchas veces alteraciones del sueño, por un lado, y, por otro, trastornos como depresión o ansiedad, potenciando el malestar. Además, el dolor de este tipo puede aumentar el riesgo cardiovascular”, asegura el Dr. Erlij, de Vidaintegra.

Manejo clínico

El tratamiento de estas patologías es integral y multidisciplinario. Suele incluir la presencia de fisiatras, reumatólogos, anestesiólogos, kinesiólogos y psicólogos. “Esto tiene solución, y se puede vivir con esta condición, mediante un manejo y tratamiento integral. Obviamente, al principio, el paciente se siente atrapado, pero en la medida que empieza a comprender el dolor es posible hacer una vida normal”, afirma el doctor Astudillo.

El manejo adecuado, explica el Dr. Mario Portillo, Jefe de la Unidad de Anestesiología de Clínica Santa María, requiere un abordaje multiprofesional y multimodal:  terapia farmacológica, terapia psicológica, rehabilitación física, modificación de hábitos y conductas, y técnicas intervencionistas para manejo del dolor.

A su vez, el especialista, añade que es importante y necesario involucrar a la familia o al entorno en el tratamiento del dolor crónico para que se sientan parte del proceso. “Pues, como cualquier cuadro crónico, afecta a la vida habitual del paciente y como resultado también a su entorno. El gran problema del dolor es que puede que los cercanos del paciente no lo comprendan o le va a ser más difícil entenderlo”, explica.

Por otro lado, es importante destacar que en diferentes clínicas y hospitales existen unidades especializadas en dolor crónico, con expertos entrenados para manejar este tipo de cuadros. Si bien es cierto esta enfermedad puede ser tratada en primera instancia por cualquier médico, el malestar crónico, especialmente el severo, debe estar manejado por profesionales expertos en la materia.

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