SISTEMA DEMOCRÁTICO NUESTRO PARIENTE POSTRADO

Opinion 2

Columna de Opinión

Por Fernando Fernández, Licenciado en Ciencia Política y conductor del programa radial Té con Dulce.

Creo que todos conocemos casos de personas postradas, o algunos, quienes lo viven más de cerca, tienen algún familiar en mencionada condición. Por ello, quienes viven esta situación saben del sacrificio que requiere su cuidado y cómo la salud física y psicológica del postrado se va deteriorando con el tiempo. Nuestro sistema democrático vive una situación similar, es un paciente joven, de 27 años (desde 1990 hasta ahora), que ha visto su calidad de vida rápidamente deteriorado.

En primer lugar, ha sufrido un abandono en el cuidado de la mayoría de sus familiares, ya que en las últimas elecciones sólo votaron el 37% del padrón electoral, dejando la responsabilidad de la mantención y cuidado a los partidos políticos que no son más del 7% de la población en Chile. El paciente postrado, es decir nuestro sistema democrático, ha visto afectada su memoria, pues no recuerda ni valora la lucha que se desarrolló en dictadura para recuperar la libertad y el derecho a elegir a las autoridades de gobierno. Hemos permitido que el ejercicio democrático de participar en organizaciones del barrio-sociales y electorales generen que los músculos del poder soberano se atrofien y dejen de funcionar, para lo que fueron creados; solucionar los problemas de las mayorías.

Recordarles que la participación electoral en comunas como Las Condes-Vitacura-Providencia supera el 60% en comparación con comunas como la Pintana-Maipú-San Miguel no alcanzó el 38%. Por último, todo paciente postrado mal cuidado y en abandono va generando escaras o costras, muy dolorosas y de alto riesgo para la salud. Que pueden ser comparadas con los casos de corrupción política, como también el bajo nivel de conocimiento en nuestros jóvenes sobre educación cívica o valoración de la política en el desarrollo de sus vidas.

¿Qué haremos con nuestro familiar postrado? ¿dejarlo padecer al cuidado de los partidos políticos para después culparnos entre todos porque nadie hizo nada? O, por el contrario; nos preocupamos que nuestro sistema democrático, que nos pertenece a todos, se recupere; reviva su memoria histórica; reactive sus músculos y ejercite el poder soberano y por último se desarrolle para vivir mejor con todos y todas.

 

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