DECLARAN MONUMENTO NACIONAL AL PARQUE  CULTURAL DE VALPARAÍSO

La ceremonia de declaración como Monumento Histórico y Sitio de Memoria se realizará este martes 6 de marzo a las 12:30 horas.

Corría diciembre del año recién pasado, se terminaba el 2017 y muchos ya se aprestaban para celebrar las fiestas de fin de año, cuando un tremendo regalo emanó desde Santiago hacia la costa porteña.

El jueves 21 de diciembre se llevó a cabo una Sesión Extraordinaria del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) en la Sala Ercilla de la Biblioteca Nacional donde los consejeros de dicho organismo, parte de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM) aprobaron de forma unánime la solicitud de declaratoria planteada por el Parque Cultural de Valparaíso como Monumento Nacional.

Así, el Consejo de Monumentos Nacionales aprobó la solicitud de declaratoria como Monumentos Históricos al Polvorín Central de Valparaíso (1806) o Almacén de Pólvora de la Quebrada Elías, construcción colonial en pie más antigua de la ciudad; y de la ex Cárcel Pública de Valparaíso (1846), emblemática construcción conocida como la ex galería de reos del penal.

Desde el Parque, este sentido anhelo se materializó gracias a que se solicitó esta declaratoria con la necesidad de poner en valor los bienes patrimoniales que consideran el Polvorín Central de Valparaíso como vestigio colonial del plan de defensa de Valparaíso como ciudad-puerto, y la Cárcel Pública de Valparaíso como vestigio del principal recinto carcelario de la región, con uso transversal para la prisión política desde la guerra civil de 1891 hasta fines de la dictadura militar.

“Allí radica la importancia de esta declaratoria, toda vez que esta designación viene a poner en valor y resguardo este complejo que fuera penitenciario, pero que también es testigo vivo de la historia de la ciudad y un lugar icónico que además es parte de la memoria carcelaria, de encierro social, pero también reclusión y tortura política” apuntó Nélida Pozo, Directora del Parque Cultural.

Ruta de la Memoria

Con la instalación de la escultura “Enredadera de la Memoria” del artista local Leandro Silva, el Parque Cultural de Valparaíso se suma a la Ruta de Memoria, consistente en el reconocimiento como lugar de prisión política y tortura en dictadura.

Esta acción de visualización comenzó el 30 de noviembre del  año pasado cuando se instaló la misma obra en el frontis del ex liceo n° 2 de avenida Brasil, hoy Matilde Brandau de Ross; continuó en diciembre con el reconocimiento en Isla Riesco en Colliguay y Las Coimas en San Felipe, siendo, junto al Parque una primera parte de reconocimientos necesarios, pues en la región hubo otros 50 lugares de prisión política y tortura.

Antecedentes

Es vital comprender que el actual Parque Cultural de Valparaíso es un recinto que se constituyó originalmente durante la colonia como un fuerte para la defensa costera de las incursiones de corsarios y piratas holandeses e ingleses, siendo el Polvorín Central diseñado en 1806 y construido entre los años 1807-1809 en el marco de consolidación del “Plan General de Defensa de Valparaíso” para ser utilizado luego como almacén de pertrechos de guerra y cárcel urbana en el contexto del desarrollo del sistema penitenciario ambulante y de trabajo forzoso. De acuerdo a todo lo anterior, en el año 1846 fue incluida en el proyecto de Cárcel Pública, optando este emplazamiento por encontrarse el almacén de pólvora en dicho lugar y por constituirse en un sector en el límite del casco histórico de la ciudad junto al Cementerio Nº2, expresando con ello los criterios dados para el asentamiento de los presos, evidenciando la modernización y secularización de los sistemas disciplinarios y carcelarios del país al pasar de las lógicas de castigo a la privación de libertad.

Sin embargo, durante la dictadura de Pinochet, la Ex Cárcel fue reconvertida en el principal centro de detención e interrogatorio de presos políticos de la región, recibiendo desde 1973 a presos de diversos recintos militares, principalmente, desde la Academia de Guerra y el Cuartel Silva Palma; y recibiendo desde 1977 a 1990, a presos enviados por Carabineros, Investigaciones y la Comisión Nacional de Informaciones (CNI), principalmente, desde recintos de la CNI. Según consta en los informes de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (Rettig) y de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura (Valech), los presos políticos fueron aquí sometidos a condiciones de malos tratos y abusos permanentes, discriminados del resto de la población penal, siendo incomunicados, sometidos a encierros injustificados, negándoseles las visitas y siendo discrecionalmente trasladados a otros recintos carcelarios, además de ser frecuentemente allanados y golpeados, individualmente o colectivamente; existiendo también testimonios vinculados a torturas.

Por la relevancia para la historia social, cultural y política de nuestro ciudad, región y país, en reconocimiento a las familias y comunidades vinculadas por estas circunstancias a este recinto, en conjunto con las organizaciones de derechos humanos y con el apoyo de las instituciones colaboradoras, el Parque Cultural ha decidido proteger y valorar sus bienes patrimoniales con la finalidad de contribuir a la educación y promoción de los derechos humanos en las nuevas generaciones, iniciativa que tuvo eco en la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, DIBAM.

 

 

 

 

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