UNA BUENA HIGIENE ES CLAVE PARA EVITAR  INTOXICACIONES ALIMENTARIAS

En febrero las altas temperaturas se mantienen y con ello aumenta el riesgo de contraer enfermedades gastrointestinales, por consumo de alimentos en mal estado o contaminados.

Es por esto que lo primordial es estar atentos a los síntomas. Así lo explicó la académica y enfermera Carolina Palacios “diarrea y vómitos son los que comúnmente distinguimos, que pueden estar asociados a malestar general; fiebre y deshidratación en los casos más severos, principalmente en niños y adultos mayores”.

Según indicó la académica, las altas temperaturas unidas a una inadecuada manipulación de los alimentos, potencia la aparición de bacterias, muchas de ellas se encuentran de forma natural en el intestino del ser humano y de los animales, por lo que las heces son un foco de contaminación principal de los alimentos y del agua.

“Los alimentos que mayormente pueden provocar estas intoxicaciones,  suelen ser los huevos, principalmente cuando los comemos crudos (salmonelosis), también alimentos preparados con un  bajo nivel de cocción y alimentos (cocinados) que se han dejado a temperatura ambiente durante varias horas”, plantea la académica.

Para prevenir esta situación es fundamental reforzar conductas protectoras en nuestras familias. “Las pautas de higiene y manipulación de alimentos, en nuestra casa o lugar de veraneo son importantísimas, más aún si tenemos en cuenta que el 55% de estas intoxicaciones ocurren dentro de nuestro hogar”, aseguró la especialista.

Asimismo, Carolina Palacios enumeró siete medidas de prevención básicas que debemos aplicar.

“Lo primero: Las manos siempre limpias. Es fundamental que las personas realicen un lavado de manos con agua y jabón, antes de preparar alimentos, después de manipular alimentos crudos, antes de consumir alimentos, después de usar el servicio higiénico o mudar a los niños, después de manipular basura y después de manipular dinero”, aseguró.

También es importante evitar la contaminación cruzada de los alimentos. “Esto quiere decir, evite el contacto entre los alimentos crudos y los cocinados. Un alimento cocinado puede volver a contaminarse por contacto con los alimentos crudos o con objetos que hayan estado en contacto con un alimento crudo (cuchillos, tablas, superficies, trapos, etc.). El paño de plato y estropajos son un vehículo de contaminación. Es preferible usar papel de cocina”.

Sumado a lo anterior, siempre se debe mantener la higiene de todas las superficies de la cocina.

“Es muy importante hacer la limpieza de la cocina diariamente, como mínimo, desinfectando superficies (1 cucharada de cloro en 1 litro de agua). Tener especial cuidado en almacenar la basura en recipientes lisos, lavables y cerrados y que éstos no se encuentren cerca de los alimentos”, aconsejó la docente de la Escuela de Enfermería.

En cuanto al agua, se recomienda utilizar solo potable para beber y lavar los alimentos y si no dispone de agua potable, se debe hervir durante 2 minutos antes de consumir o utilizar.

Asimismo, recomienda consumir alimentos manipulados higiénicamente: “Las carnes, pescados y productos de repostería deben estar refrigerados o congelados. Lavar los huevos antes de utilizarlos, porque éstos tienen restos de suciedad, debe hacerlo inmediatamente antes de su uso. Descongelar los alimentos dentro del refrigerador, y no congelarlos nuevamente. Y cocinar carnes, pescados y mariscos bien cocidos, hervir durante 5 minutos”.

Finalmente, enfatiza que hay que consumir los alimentos inmediatamente después de ser cocinados. “No dejar nunca los alimentos cocinados a temperatura ambiente, cambie a envase hermético y lleve a refrigeración, cuando vuelva a consumir el alimento caliente hasta que vuelva a hervir”, advierte la académica.

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